Blogia

Taller Literario de Salinas

EL TODOPODEROSO

EL TODOPODEROSO

“Antes que el hombre fue el paisaje” decía el letrero de madera tosca situado a la entrada de aquel inmenso bosque, y junto a unas grandes papeleras del mismo material.

Pero, ya daba igual, fuera segundo o tercero, el hombre, con su prepotencia y despreocupación, invadió, hasta hacerse dueño y señor, déspota, de todo el universo, y por tanto se ocupó de hacer notar su poderío efectuando el cambio del paisaje original,  virgen y natural, aunque fuera imposible.

Ahora, más que nunca sabemos, que el hombre, es “el paisaje”.

                                                                                   TARAMA

 

 

ENTRE COMILLAS

ENTRE COMILLAS

“Antes que el hombre fue el paisaje” y así era o así fue hasta hace treinta minutos, cuando, ensuciando entre comillas el paisaje, apareció ese hombre mirando cansinamente y desentonando estrepitosamente con lo que hasta entonces me rodeaba. Acaba de irse.


SAM

EL LEÑADOR Y EL ROBLE

EL LEÑADOR Y EL ROBLE

                                                       

Cubierto de mariposas

El árbol muerto

Florece

                  Kobayashi Issa

--Antes que el hombre fue el paisaje, gritó el árbol furioso.

Pero de nada sirvió; las risas del leñador ante tal ocurrencia,  junto con los golpes secos de su hacha famélica mordiendo el tronco del roble centenario, se mezclaron en una extraña canción fúnebre que llenó todo el valle. Luego vinieron unos segundos de silencio… presintiendo una terrible desgracia  los hombres levantaron la vista de sus azadas para mirar hacia el cielo. Demasiado tarde… el gigante verde acababa de caer y el llanto de sus miles de hojas anegó todo lo que allí, dicen, hubo un día.                                  Dominique

LA RAZÓN Y EL AZAR

LA RAZÓN Y EL AZAR

--Antes que el hombre fue el paisaje… ¿o sería al revés?-- se preguntó Claudia aplicada sobre su cuaderno de educación religiosa, su preferido por sus numerosos dibujos. Con la nariz casi pegada al pupitre, el dedo índice blanco de tanto apretar el lápiz y la punta de la lengua fuera, intentaba poner color a los siete días que le había costado a Dios crear el mundo. En la clase no se oía más que un continuo ruido de fricción de minas sobre papel, interrumpido cada dos segundos por un jaleo de manos hurgando en  estuches hinchados, como estómagos a punto de reventar.  

--Acordaos que después de colorear las siete láminas, tenéis que ponerlas en orden, dijo Charo, la profesora. Veintiocho lápices de colores quedaron como suspendidos en el aire, y veintiocho ceños se fruncieron.

--¿Podemos mirar en el libro? preguntó Pablo, el larguilucho de la última fila  que a sus ocho años medía ya casi tanto como la profe.

--No, eso ya lo tenéis que saber del año pasado… además ¡intentar razonar un poco! ¿creéis que Dios hubiera sido capaz de crear al hombre para dejarle en un mundo de tinieblas?¿creéis que Dios se hubiese sentado a descansar sin haber comprobado que todo estaba bien?

--Noooo… contestaron los alumnos al unísono.

Claudia no entendía muy bien la palabra  “tinieblas” y  sabía que, muchas veces, ella se sentaba a descansar frente a la tele antes de haber hecho los deberes… pero, con ocho años, sabía también que en algunas ocasiones era mejor hacer y decir lo que la mayoría.

Ahora, estaba intentando razonar y se preguntaba en qué lámina poner el numero uno, en qué otra  el dos, y así hasta siete. Tenía claro que si ella hubiese sido Dios, primero habría creado a sus padres, luego a su amiga Marta y en tercer lugar  a su perro de peluche sin el que le era imposible dormirse; eso del paisaje con sus montañas, sus flores y todo lo demás no le parecía tan importante… además, le estaba empezando a quedar la mano dolida de tanto colorear, y sus lápices, azul amarillo y verde, ya no tenían punta--así, no hay manera de hacer un cielo, un sol y un árbol como Dios manda—pensó la niña.

El estridente timbre para el recreo rasgó el aire de la clase cargado de olor a cedro y goma de borrar. Claudia no se lo pensó más: puso un uno en la lámina del hombre, un dos en la de los animales(de verdad y de peluche) y, para el resto de las fichas a medio colorear, fue poniendo los números al azar.                

                                                                                                                                                              Dominique

 

 

 

 

Nostalgia

Nostalgia

Antes que el hombre, fue el paisaje. Esta era la frase preferida de mí abuelo, que no dejaba de repetir siempre que tenía la oportunidad de hacerlo. Como consecuencia de esta reiteración permanente en sus labios, la gente murmuraba con aparente afecto.

¡Pobre hombre! Que pronto le  ha llegado  la senectud, tan intelectual, y ahora parece una letanía ¡que pena! Y ese nieto siempre con él… a saber como terminará.

Pero a mí, sus historias siempre me fascinaban e intentaba comprender cada palabra  que salía de su interior como algo mágico

Con los años y su desaparición repentina, la primera frase permanecía intacta dentro de mi cerebro, llegando incluso a obsesionarme, hasta el punto de dejarlo todo y tratar de elaborar un proceso de investigación sobre el principio de la vida.

Fue ardua tarea  para alguien como yo carente de inteligencia, intentar algo tan complicado, pero era mí batalla y no suspendería la búsqueda hasta dar con aquello que me había perseguido durante toda mí vida.

Leía todo, miraba todo, preguntaba todo; consulté a sabios, astrólogos, físicos, a todas las cabezas pensantes del mundo. Mi pobre cerebro ya no podía procesar más datos y cuando cierro los ojos, veo secuencias atropelladas que no tienen sentido.

Caí en un letargo espantoso al comprender que la vida no podía ser solo paisaje. La aparición del hombre supongo que tendrá algún sentido.

          S-X

De aromas..

 

 

 

  De aromas estivales

  y otros hallazgos fortuitos

 

  Las reuniones de El Cortijo me parecían bastante peculiares. Estaba aquel grupo variopinto que hablaba de cosas que yo no alcanzaba a comprender. También estaba aquel aroma…

  Hacía mucho que paseábamos por los mismos lugares: la playa, las dunas, el parque de La Deva.

  Hacía mucho que su olor se me cruzaba por las calles de Salinas: en las tiendas, en los bares…en El Cortijo. Pero nunca nos habíamos visto.

  Nuestras miradas se cruzaron por primera vez aquel día en que su Tere y mi David, felizmente, coincidieron en una de esas cautivadoras reuniones a las que desde entonces soy tan aficionado.

  Y, por fin, le puse forma a aquel olor que tanto me turbaba.

  Su portadora se llama Tola y es una cánida preciosa.

  Toby.

 

  La Vox

LA GÁRGOLA (revisado)

LA GÁRGOLA (revisado)

 

Antes que el hombre fue el paisaje; pero de eso hace mucho.

Ahora, las gárgolas se han quedado secas con la boca abierta sobre la última arcada. En cada paritorio, los recién nacidos con cara de anciano gritan su desesperación al abrirse camino entre las piernas flácidas y frías de sus madres. Atrincherados en sus salas refrigeradas con aire embotellado, la gente repite en silencio, con la solemnidad de cuantos sacrificios bárbaros e inútiles hubo en el mundo, los gestos ancestrales que les han hecho hombres y que temen no recordar algún día: amasar algo de harina con unas gotas de agua, darle forma, y reunirse todos alrededor del fuego, sentados sobre sus atrofiados miembros inferiores, para contemplar como la llama pinta colores sobre la hogaza; luego, aún esperanzados les queda por masticar, masticar para no olvidar.

Pero hoy no hay pan, ni reunión junto al fuego. Todos han salido a la calle bajo el sol de plomo destructor… ha nacido otro niño y, de entre las piernas flácidas y frías de su madre, su grito, al igual que el de las gárgolas, se ha quedado mudo.

                                                                                                           Dominique.

 

Contaminación

Contaminación

 

 

Antes que el hombre, fue el paisaje…

Paisaje verde, frondoso, donde las estaciones cumplían un orden y el océano acariciado por la brisa, mantenía la transparencia de  sus aguas. Si existe el paraíso, esa sería la definición correcta para el paisaje antes del hombre.

Entonces apareció él, pero no venía solo. En su mente había muchos proyectos, unos buenos, otros no tanto. La vida mejoraba lentamente. Cada día se esforzaba más para conseguir su objetivo y no vacilaba hasta conseguirlo.

La actualidad nos trae las consecuencias de la mente humana. Hoy apenas queda el recuerdo del ayer y en la foto queda plasmada la historia.

(Pero tenemos el ordenador, el teléfono móvil, la televisión… ¿podríamos vivir sin esto?)

Bordex.

 

CHARLAS

CHARLAS

 

 

Los días finales de agosto tienen el sabor gris de una tarde de domingo. En las mesas de la terraza algunos continúan con sus charlas de vacaciones, mientras en otras los silencios son casi eternos. En un grupo el camarero escancia sidra y una muchacha boliviana entusiasmada, le pide permiso para hacerle una fotografía. Es para mi madre, explica con esa suavidad melosa tan propia de los sudamericanos. No entiende que las pequeñas chispas doradas y el rumor del líquido al chocar contra el borde del vaso son esenciales para participar y comprender el rito.

            Nosotros debemos ser en cierto modo especiales. Hablamos de escritos encerrados en los ordenadores, de frases que sirvan de inspiración, de alguna corrección necesaria, de pequeñas críticas que no llegan a serlo. En un momento alguien dice: Las reuniones estivales del Cortijo me resultan un tanto peculiares y  otro, no sé quien, añade: Debemos leer los relatos. Tiene razón. La lectura le da algo especial, vida,  humanidad…  Vuelvo a escuchar con una voz lejana, lenta, grave y dulce el comienzo de una vieja película: “Yo tenía una granja en África”…

La noche empieza a caer. La luz no es tan intensa como en julio y la fuerza y la alegría de las charlas tampoco.  Un aire melancólico parece flotar sobre algunas mesas como el anuncio de un verano que se va.

LA MIRADA

LA MIRADA

 

 

No se conocían hasta que sus miradas se cruzaron. Habían compartido tiempos y espacios, disgustos y alegrías, objetivos y discrepancias, pero la crueldad de la mirada azul  se había escondido en zonas profundas y sólo ahora, ante una pequeña que necesitaba atención y  sacrificio, se manifestaba llena de intensidad. Creía que su lucha por avanzar era legítima, que todo hombre tiene derecho a mejorar. Había perdonado lo que pensaba eran pequeñas traiciones, pero ahora él aparecía como realmente era, duro, frío e implacable. La mujer recogió sus cosas lentamente, abrazó a su hija y con ella de la mano abandonó la casa.

Doña Angustias y Doña Miseria

Doña Angustias y Doña Miseria

No se conocían hasta que sus miradas se cruzaron a pesar de que Doña Angustias tuviera siempre mucho cuidado de que eso no ocurriera; pero, un momento de descuido lo puede tener cualquiera, sobre todo estando Doña Angustias como estaba, absorta en cerrar la cremallera de su monedero que cada dos por tres se le atascaba. Ahora de camino a casa iba hablando sola aunque eso fuese de gente loca.

--Se les da sin más miramientos aunque... ¡vaya usted a saber en qué se gastan las limosnas! iba murmurando. 

--¿Y cómo nos lo agradecen? antes, con “toda humildad y zalamería” como siempre fue y como tiene que ser; pero ahora lo hacen mirándonos a los ojos… ¡sí señor!... ¡levantando la cabeza y mirándonos a los ojos! y me pregunto ¿para qué creerán que se les da?¿para que se nos pongan arrogantes y nos cuenten sus vidas? pues… ¡hasta aquí podríamos llegar!... el trato era bien simple pero, en lo que a mí se refiere, queda roto; bastante mal huele la miseria sin que, además, tengamos que mirarla a los ojos.

                                                                                          DOMINIQUE

 

PRESBICIA

PRESBICIA

No se conocían hasta que sus miradas se cruzaron, sí, ya sé que parece imposible, que no se explica, pero es. De nada sirvieron los veintitantos años de matrimonio amén de los nueve de novios, para conocerse, apenas habían profundizado el uno en el otro, simplemente habían seguido las normas de la vida en común, sin más. Aquella fría mañana de Diciembre que nunca tendría que haber amanecido, se dijeron un adiós sin palabras. Ya no hacía falta.

UN SUEÑO VAGO

UN SUEÑO VAGO

"No se conocían hasta que sus miradas se cruzaron" en un vagón del metro de New York, y aunque volvió a verla el miércoles siguiente, la larga vida que imaginó junto a ella en los días intermedios, nunca tuvo lugar pues jamás después volvió a verla.

De mentira

No se conocían hasta que sus miradas se cruzaron aunque habían estado chateando durante meses. Él quedó hechizado y ella le dijo:

-- Te quiero.  

Para hablar de boda inminente se citaron en el mejor restaurante italiano de la ciudad y, mientras esperaban al camarero con  bigote postizo de falso gondolero, ella hablaba de lo que serían sus vidas; él, embelesado, la escuchaba perdido en su mirada tan cristalina.  Recordaba aquel dicho: “los ojos son el reflejo del alma”; se sentía confiado y feliz.

Ahora, el camarero se acercaba a la mesa apartada en una de las esquinas del local.

--Más íntima, había dicho ella al escogerla.

Una vela a medio gastar junto a un florero con un clavel rojo adornaban la mesa.

--Es de plástico, dijo el joven con una mueca de decepción al comprobar que la flor era artificial.

--¡Qué más da!... el efecto es el mismo, contestó ella.

En otro momento hubiese replicado que no hay nada más odioso que las falsificaciones pero no tenía ganas de restar ni un ápice de perfección a aquella velada.

El camarero acababa de encender la media vela; su luz hizo que el joven apartara por un segundo la mirada de la de ella que seguía hablando de eternidad. Entonces, el clavel le pareció aún más patético y la vela ahora hermosa. Cuando, al resplandor de la llama miró de nuevo a su compañera a los ojos, pudo percibir en ellos como movimientos de ondas en aguas tranquilas y recordó, angustiado, aquel lago donde de pequeño había estado a punto de perecer ahogado… en su superficie, como ahora en la mirada de ella, pasaban unos reflejos como nubes presagiando las peores desgracias. 

Entonces, asió el tenedor que tenía a mano como el náufrago se agarra al salvavidas y, sin apenas levantarse de su silla, lo clavó con violencia en el ojo derecho de su prometida, luego, en el izquierdo. En el restaurante semi vacío sólo se pudo oír el entrechocar del acero del tenedor contra los ojos de cristal de ella.

El hombre apagó la vela, salió a la calle, respiró hondo y se alejó.

Por segunda vez en su vida había estado a punto de morir ahogado. 

                                                                                                                             Dominique

 

Ejecución

Ejecución

EJECUCIÓN.

 

No se conocían hasta que sus miradas se cruzaron…

Pero sólo fue un instante, un triste y duro instante en el que comprendieron lo fugaz de ese encuentro, porque era el final para los dos. Fundiéndose en una sola imagen, sintieron como el frío y duro acero penetraba en ambos. Nada dijeron, pero sus miradas seguirían unidas a través del tiempo.

                                                                       Bordex.

Él

 

 

ÉL

 

    No sabría decir cuando abandonó este mundo, o si fue el mundo el que lo abandonó a él.

    Pero un día comprendí que vivía fuera de la realidad, como si llevara una existencia paralela.

    Hablaba de cosas que nadie entendía y él no parecía entender a nadie.

    Siempre había rehuido responsabilidades. Aparentemente vivía sin preocupación alguna, salvo comer y dormir.

    Eso sí, le envolvía una suerte de permanente buen humor, exasperante en situaciones dramáticas pero que, en general, te hacía sentir que la vida nunca era un problema.

    Su decadencia y abandono fueron paulatina e inexorablemente en aumento. Pronto hubo que controlar sus funciones básicas, como el aseo personal y otras más escatológicas.

    Hoy le llevaron a la residencia.

    Ahora sí, sé que, al menos este mundo, acaba de abandonarle a él.

 

La Vox

Apágame...

Apágame

(pero no del todo)

 

Se amaban con pasión y con ternura. Vivir era un sueño, felicidad permanente.

    Pero un día, de repente, sin previo aviso, llegó el desencanto, el desamor, el desencuentro -no sé si por este orden-…la muerte emocional.

La muerte emocional fue devastadora. Su mirada, antaño chispeante, vibrante, se volvió opaca, se apagó. Era el único indicio externo.

Su cuerpo existía, comía trabajaba, se relacionaba…pero él no estaba. Para no sufrir se sofrologizó, su alma se encogió y, de tanto menguar, se le murió, se murió.

 

Y aprendió a vivir sin alma.

 

    Pero un día, cuando por fin la agonía estaba a punto de terminar y matarle definitivamente, ocurrió: renació la relación en otra dimensión, volvió la luz.

 

Y, una vez más, reconoció que todo final puede ser un principio.

 

La Vox

 

PANCHO EL SOLTERO

PANCHO EL SOLTERO

Las reuniones estivales del Cortijo me resultan un tanto peculiares, pues ya no son lo que eran. Existe un antes y un después desde que comenzaran hace unos diez años hasta hace dos, y no es precisamente que los años no pasan en balde ni nada de eso... el por qué, pues el pan nuestro de cada día: empezaron Carmela y Manuel- ella desaparece per secula, y él ya no es él- siguieron Curro y Almudena –él se lía con su secretaria, y desde entonces ya no viene por aquí, ahora “prefiere la playa, tan odiada cuando estaba casado con Almudena”- y Liti, que desde que se casó, no ha vuelto a frecuentar estas tertulias, pues según las malas lenguas, se le acabaron las libertades debido a su fama de play boy, y por supuesto, los primeros tachados por su recién estrenada mujer, somos nosotros ¿pero qué habremos hecho?
En fin, lo mejor : seguir soltero como yo.





Distrax

reunión

reunión

En el Cortijo se reunían,

varias señoras, a hora tardía

¡Gran debate!

Buscar la frase…

Esta es buena,

Esta mejor,

Tomando sidra y sin control

Peculiar forma para un escrito.

Pero eso a Encarna le importa un pito.

En una servilleta garabatea,

dejando algo, luego se aleja

Esa es la forma…

De algo tan simple, sale una historia…                                      Bordex.

 

 

 

A. MACHADO

A. MACHADO

 

 

De la casa de la calle de Aribau no me llevaba nada…Sólo el pequeño maletín donde guardaba, aparte de algunos elementos necesarios, mi título, una pulsera de oro, recuerdo de mi madre, y algún libro. Salí del portal y caminé por la acera sin mirar atrás. Los años vividos, el trabajo, las alegrías y la tristeza  quedaban encerrados entre sus muros. Los amigos, los amores, el odio o el deseo de revancha, también.  En mi mente y en mi alma reinaba el vacío.  Sólo  una ligera angustia hacia lo desconocido, teñida de esperanza,  suavizaba esta sensación.

            Al caminar, contemplé el parque donde había pasado muchas horas sentada, contemplando a los niños y a los viejos, contemplando el paso de la vida. En el buen tiempo, solía sentarme bajo un árbol recio y fuerte, lleno de hojas de un color verde oscuro que en el otoño se convertían en rojizas primero y doradas después. Sus cambios anunciaban las  épocas del año y su fuerza era una invitación a la esperanza. Entonces vinieron a mi mente unos versos:

…Antes que el río  hasta la mar te empuje...

olmo, quiero anotar en mi cartera

la gracia de tu rama verdecida

mi corazón espera

también hacia el amor y hacia la vida

otro milagro de la primavera.