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Taller Literario de Salinas

Cuento de Perros

Cuento de Perros

Cuento de Perros

Allí estaba Moro, un bóxer leonado de patas y cuello blanco, de ocho meses de edad con su cara bravucona y su noble corazón con dos patas apoyadas en la pared medianera señalando con su nariz la ventana de la casa del vecino. Era el primer día en la nueva casa, una hora antes habíamos llegado con las ultimas maletas y los niños para quedarnos en nuestra nueva residencia, tres años de espera nos había costado. Los niños se bañaban en ese momento y mi mujer cuidaba los detalles de nuestra primera cena.

Moro en el jardín, estaba nervioso iba y venía a toda carrera oliéndolo todo y marcando su territorio, de repente se había empeñado en asomarse al salón, donde no debía entrar, desde la puerta ladraba o medio gruñía de forma extraña, lo hacía una y otra vez. Insistió hasta que me hizo salir al patio a ver qué ocurría. Iba desde un lado de la casa hasta la puerta del salón, iba y volvía, corría hacia mi, gruñía y se alejaba tratando que lo siguiera. Lo seguí hasta el fondo del patio donde con sus patas delanteras apoyadas en la pared me señalaba la ventana abierta del segundo piso de la casa de nuestro vecino. Al acercarme me di cuenta que lloraba un niño, un bebe se lamentaba en su cuna. Moro ponía cara de angustia tratando de llamar mi atención. Me acerque y acariciándole la cabeza le dije: es un bebe que llora llamando a su madre, no te preocupes que no pasa nada.

Ya más tranquilo me siguió de nuevo al salón donde se acostó, después de las consabidas tres vueltas en el felpudo de la puerta, ya había cumplido con su trabajo.

Moro es un perro bóxer, el típico perro bóxer, niñera por excelencia, no solo cuidaba a mis hijos también cuidaría desde ese día al hijo del vecino.

“Cuanto más conozco a la gente más quiero a mi perro”. (*)

(*) Frase famosa de Diógenes de Sinope, llamado Diógenes el Cínico. (más o menos 350 a.C.)

 

                        Bulldox noviembre 2009

Escribir

Escribir para que todo permanezca en el recuerdo.

Escribir para recorrer el camino de la gota de lluvia que se desliza por el cristal de la ventana hacia su final inevitable.

Escribir para contarte como se desparrama la luz sobre el páramo cuando amanece y cómo las catedrales se tornan rojizas y alargadas cuando cae el sol.

Escribir para soñar, para inventar, para mezclar lo imaginario con lo que no lo es, la realidad con la ficción, el gato con botas con Cristóbal Colón.

Escribir para que se quede en el papel el relato que pasando de boca en boca llegó hasta mí. La historia de aquella niña a la que un día en una guerra que fue nuestra, una bomba le destrozó la cabeza.

Escribir para describir el otoño en el bosque mientras sus colores ocres, amarillos pardos, marrones anaranjados viven en mis ojos hasta que el paisaje se convierte en palabras.

Escribir lo que yo pienso, lo que piensas tú, lo que piensan otros.

Escribir lo que me contaban mis abuelos, uno me hablaba de una guerra perdida y el otro de una guerra ganada; uno recordaba con nostalgia los culos de las mulatas cubanas, las soledades de la pampa argentina y las calles atestadas de gente de Nueva York, el otro me recitaba de memoria los nombres de casi todas las vacas que había tenido.

Escribir para que mis personajes queden libres y puedan reír, vivir, llorar y tal vez morir.

Escribir para recuperar la memoria de los pueblos sin gente, de las cocinas sin fuego y de las paredes frías. Escribir para que no se olviden esas historias de soledades y abandonos perdidas en los caminos tomados por la maleza.

Escribir para decirte cómo huelen las algas en la orilla del mar, cómo el humo de las chimeneas y escribir para que sepas que el olor del tomillo es de color naranja y el de la manzanilla es amarillo.

Escribir sobre el hijo de la mujer que un día se fue a la guerra y nunca más volvió, porque su madre además de una estatua para honrarlo necesita una historia que la reconforte.

Escribir lo que sintieron los que cogieron el tren y también escribir sobre los que lo perdieron y vieron como se alejaba desde el andén. 

Escribir lo que yo digo, lo que dices tú, lo que dicen otros.

Escribir para contar lo que sentí aquella noche de septiembre en la montaña, cuando las estrellas eran tan grandes y estaban tan cerca que casi podía tocarlas con la mano.

Escribir para narrar las vidas de los que nunca recibirán premios, ni verán su nombre en la esquina de una calle, ni les dedicarán una estatua, ni aparecerán nunca en los periódicos.

Escribir aquella frase que oí en el autobús, porque de ella saldrá un pequeño relato y de este pequeño relato puede salir un cuento largo y del cuento largo quizá una novela.

Escribir…  para que nada muera en el olvido.

 

Xeres

 

 

TRES APUNTES SOBRE COLOMBOFILIA

La colombofilia es el arte de criar palomas.

En mi familia somos criadores de palomas desde tiempo inmemorial. De mis padres heredé esa tradición. Ellos aprendieron de mis cuatro abuelos y éstos, a su vez, de mis ocho bisabuelos, y a ellos les enseñaron, sin duda, mis 16 tatarabuelos. Más atrás, no sabría decirles, mi memoria no alcanza tanto, pero estoy seguro de que fue así, de generación en generación desde que Dios creó el mundo y a las criaturas que lo pueblan.

Cuando llegó el día observé maravillado cómo rompieron el cascarón mis primeros pollos y, luego, me gustó alimentarlos cuando no eran más que diminutos dinosaurios rosados de ojos monstruosos, que no abrían la boca más que para protestar y comer. Para ellos elegí los mejores granos de trigo y el mejor mijo que pude encontrar. En ocasiones, deshacía un buen trozo de  una hogaza de pan duro y les daba pequeñas migas remojadas en leche. Siempre he procurado que mis palomas se críen sanas y fuertes.

Pronto les salieron los primeros cañones y luego un plumón suave y blanco, las  plumas posteriores me confirmaron que se convertirían en las aves adultas, bellas y generosas que yo siempre había deseado.

 Ahora mismo crío dos pichones canelos y una palomilla blanca.

Todas las noches visito su nido y compruebo que se sienten cómodos y calientes, seguros y preparados para pasar la noche. Lo mismo hago por la mañana temprano. Ellos me miran, entonces, desde su cálido descanso y estiran despreocupados sus alitas dándome los buenos días.

Mis pichones no son de competición. No son altivos palomos calzados ni elegantes buchones franceses, tampoco envidio que lo sean. Son aves corrientes, aunque eso sí, portadores de esa belleza que imprime la naturaleza en su sencillez.

En ocasiones, nos reunimos varios devotos a este arte para comentar asuntos propios de nuestra afición.

- ¿Cómo va esa nidada?

-¡Bien se cría!

-¡Ojala en el futuro pudiéramos emparentar mi palomo “ojoperdiz” con tu pichona isabela!

-Quién sabe, el mundo da tantas vueltas, y hay tantas aves en el cielo…que ¡Cualquiera sabe dónde acabarán! ¡A lo mejor con una torcaz!

Mis pichones empiezan ahora a dar sus primeros vuelos. Son simples revoloteos, como para escucharse a sí mismos el ruido de las alas.  Comienzan a formar sus propios bandos. Siempre cerca del palomar.

El buen colombófilo debe procurar que sus aves crezcan despiertas y ágiles, asegura así en gran medida su supervivencia.

A veces me despierto sobresaltado de noche, imaginando que una rata acecha su nido. Sé que aún tengo fuerzas para espantar a un roedor o a un gato, pero ¿Y cuando sea viejo? ¿Cuando sea un halcón el que los ataque? Mis huesos estarán demasiado viejos. Jamás podré saltar tan alto como para espantar a la rapaz vigilante…eso me desvela.

Las palomas poseen un extraordinario sentido de la orientación.

Cuando los pichones alcanzan la madurez normalmente abandonan el palomar, aunque, si son de buena raza y han sido bien tratados siempre regresan al lugar donde nacieron.

Es lo que yo espero, que vuelen alto y lejos.

Y que algún día,  regresen.

Fonx

gotas...

gotas...

El árbol

 

Baila

Al compás

Del viento.

Mueve

Sus ramas

Con dolor.

Nadie

Escucha

El clamor

De su hojas

Al caer.

Inadvertido

Solitario…

Sus noches

Sus días.

En silencio

Aguanta

La lluvia.

Que, pesada

Cubre sus ramas

Cual  lágrimas

Resbalan. 

Desapareciendo

Fundidas

En la nada.

 

 

 

YOX.

 

 

 

 

 

 

¿QUE ES ESCRIBIR PARA MI?

 

 

Cuando me planteo esto, de inmediato fluyen a mi cabeza definiciones academicistas; mas, pensando un poco la pregunta, comienzo a darme cuenta que ESCRIBIR, es una forma múltiple de expresión; así, utilizo la escritura para cumplimentar datos o rellenar formularios, encuestas…, etc.; esta es una escritura muy convencional y encasillada, unas palabras que podríamos considerar imprescindibles,  para que la vida siga evolucionando.

Con la escritura epistolar, hoy i-mail, trato de comunicarme con mis  semejantes en multitud de facetas, situaciones y circunstancias; sentimentales, comerciales o simplemente de amistad.

Por otro lado, está lo que yo llamo, escritura sentimental; con ella trato de dar a conocer y transmitir al resto de la gente, mis sentimientos y emociones, bien sea mediante la poesía o la prosa, dejando muchas veces el corazón al descubierto y un trasfondo de mi idealización de la vida.

La narrativa o la descriptiva me ayudan a dejar plasmadas las sensaciones que mis sentidos, de la vista, el oído o el olfato, por decir alguno, experimentan y que yo trato de reflejar…

ESCRIBIR, en definitiva para mí, es un don, una forma de comunicación que el ser humano ha creado, que le permite no solo relacionarse sino, plasmar y expresar a los demás sus más íntimos, anhelos, ilusiones y pensamientos.

 

 

 

 

 

Sandex, 3 de Payares de 2009

Letras

Letras.

Esbeltas, ágiles, graciosas.

Letras.

Que se contornean.

Mayúsculas y minúsculas.

Letras.

Seguidas, en fila.

Letras, palabras, frases.

Times new roman, tamaño 12.

Cursiva, negrita.

Con mucho cuidado.

Con la mejor caligafía.

Sopa de letras.

De la "a" a la "z".

Letras.

Hbladas o esritas.

Letras al fin.

Por: A. M. de Diego (Alteza)

PELIGROSA COMPAÑERA

 

PELIGROSA COMPAÑERA

 

 

 

Se instala en nuestras vidas atemporalmente, sin  prisas,

regodeándose con un éxito que sabe asegurado;

aliada incondicional de lo que para nosotros son virtudes,

el orden, el tiempo con sus parcelas de eternidad cuantificadas,

para el desayuno, el trabajo, la comida, el relax,

el estudio, la televisión, los quehaceres de la casa, el amor o la excursión…

todo perfectamente planificado.

Y un día,

lees  a Neruda y te das cuenta,

de que siempre te levantas a las seis,

de que estas atento a cualquier insinuación del jefe,

de que hay que ir con tiempo para no perder los enlaces del metro,

de que comes a la una y cenas a las nueve,

de que te sientas invariablemente en el sofá

a  ver el programa que a esa hora la televisión te ofrece,

de que los zapatos azules van con aquel vestido y aquel bolso,

de que con este traje tiene que ir una corbata que te pegue,

de que las vacaciones, por supuesto son  en Agosto

de que vas a salir a cenar como todos los viernes,

de que siempre oyes la misma música,

del beso antes de irte al trabajo, o cuando vuelves,

de cuando los sábados haces el amor, como para no olvidarlo…

de lo que fuiste un día…, de  lo que eres.

Y entonces,  en ese momento te das cuenta,

que la rutina te está matando lentamente.

 

 

Sandex          Octubre del 2009   

Dia Cero

DIA CERO

 

El día se hizo inminente

Recuerdos por doquier

Se cuelgan como alforjas

Un ayer de bellas cosas

Hogar, divino hogar

Los monstruos del silencio me acorralan

Que fugaz parece todo

Una quimera más

 

Dificultades intrínsecas

De una vida recorrida

Un vaivén del destino

Que carece de emociones

Atardecer abismal, se va disolviendo

En un profundo mar oscuro

Caminando hacia un futuro

Nuevo amanecer

 

En una vida plena y gastada

El cansancio aletargado

Un corazón repleto

De imágenes y recuerdos

Que al final del túnel morirán conmigo

El pasado quedó atrás

Un nuevo día se vislumbra

Caminemos hacia la meta propuesta

 

 Malalax octubre 2009

Poemas refritos

Como ando mal de creatividad, aqui van dos poemas viejos como muestra

Mi Padre me enseñó.

La sombra buscó

Había sol y hacía calor

Se sentó y esperó

 

La tentación me venció,

Un tablero me llamaba

Al sentarme el sonrió

 

La invitación repitió

Perder no me gusto

Pero el sonrió

 

Insistí y aprendí

Perdía y perdía

Al año lo vencí

 

Muy serio se quedó

Era peor que perder

La invitación no repitió

 

 

Oda a la línea blanca

 

Mi blanca hermosa auxiliar

Que vueltas das sin parar

Siempre tan servicial

Ayudando sin rechistar

 

Siempre eres de fiar

Siempre tu ojo alerta está

No importa la hora ni el lugar

De alegría volteretas das

 

Con ropa te hacemos bozal

Tu enorme boca hambrienta está

Aunque la espuma te haga rabiar

Vueltas y vueltas das sin parar

 

Me preocupa a veces tu actuar

En tu ventana te oigo golpear

Espuma botas al protestar o

Aceleras como si quisieras volar

 

Susto me diste recién llegada

Al negarte tu boca abrir

Pensando yo que querías

Todo tu interior esparcir

 

Cuando apretando los dientes estas

Con ciclos sin terminar

Ni ruegos ni lisonjas escuchas

Tu tozudez es proverbial

 

Por tu ayuda inmerecida

Que evita duros trabajos

Tu, mi lavadora ladina

Reinas en mi cocina

 

 

Bulldox 2009 

la duda

Era época de rebajas. Los grandes almacenes eran un hervidero de gente a la búsqueda de la prenda más barata. Alicia en la cabina del guardarropa luchaba por meterse en aquella prenda íntima que le parecía tan sexy pero cayó en la desesperación más absoluta al darse cuenta de que no entraba dentro. Los años eran los años y los kilos pesaban ya como los años. Llegar a esa desoladora conclusión motivó su precipitada huída del vestuario pues no quería seguir viendo aquel cuerpo que comenzaba a ser flácido reflejado en el espejo. Mientras se alejaba de la sección de lencería el fragor y la algarabía de todas aquellas mujeres revolviendo entre los montones de ropa la deprimió aún más. A ello se sumó la frustrante sensación de pensar que utilizara las artimañas que utilizara para mejorar su aspecto físico y reconquistar a su marido estas  no eran sino vanas expectativas que no suponían más que una inútil pérdida de tiempo.  Pero por eso, por que se trataba todavía de una sensación esta cruel realidad no llegaba aún a tomar forma en su cerebro y por lo tanto  a su plena aceptación por parte de este. Así  por dentro sus neuronas se consumían intentando buscar una solución a esta agonía del desamor que la mataba lentamente. Caminando taciturna por la solitaria avenida después de alejarse de los grandes almacenes pensó que quizá una sorpresa podría cambiar el oscuro destino de su maltrecha relación. Pero ¿qué sorpresa?, ¿qué era lo que podría hacer cambiar la actitud de su marido hacia ella? Mientras así meditaba se cruzó con un hombre. Primero no le prestó atención pero algo le hizo darse la vuelta y volver a mirarlo y entonces en el perfil de aquel individuo le pareció reconocer a Agustín, aquel antiguo novio del que su marido siempre había tenido tantos celos.  En ese momento tuvo la corazonada de que algo sucedería, algo que la haría recuperar las ilusiones perdidas.  Si, gritaría su nombre y si en efecto era él quizá podría volver a sentir aquel cosquilleo en el estómago, aquellos nervios que eran como mariposas aleteando en su vientre, esos momentos tan especiales y únicos de los amores principiantes. Alicia no era consciente de que su mente ofuscada por el dolor seguía empeñada en  la búsqueda de quimeras que la hicieran retornar a aquel pasado en donde los ideales aún existían y la rutina no sólo amorosa sino en todos los demás aspectos de su vida no se había establecido aún. Nunca quiso aceptar que los credos de su juventud, aquellos dogmas que siempre le habían parecido imperecederos e inamovibles se habían desmoronado al igual que su matrimonio como un castillo de naipes. Y ahí estaba su fallo, había sido ella misma con su intransigencia y su férrea e inamovible visión de las cosas la que había destruido la ilusión y el sentido lúdico de su convivencia. Cuando quiso darse cuenta ya era demasiado tarde y ahora vivía entre contradicciones pues todo su pasado se estaba convirtiendo en una enorme duda sobre lo que debería haber hecho y quizá no hizo.  Sabía que su marido estaba ultimando los papeles del divorcio pero incapaz de asimilarlo seguía empeñada en aquella reconquista inútil que al mismo tiempo la anulaba para la búsqueda de aquellos objetivos tan necesarios para lograr encauzar su vida. Esa no aceptación de una situación  que ya no tenía vuelta atrás y que para ella era un tremendo fracaso moral la impedía cambiar de actitud y comenzar una nueva etapa de su vida más desinhibida y libre de convenciones pues cualquier tipo de concesión que supusiera quebrantar su estricta y rígida moral le suponía caer en el desenfreno y la depravación absoluta. Y así Alicia retuvo aquel nombre  ahogado en su garganta y contempló melancólica la espalda de aquel hombre que quizá fuera su antiguo novio mientras se alejaba lentamente. 

 

Xeres

TRAS LA MUERTE DE MI MADRE

.

 

Hoy se ha roto

el último eslabón de historia viva,

por donde fluían los recuerdos,

que me unían a las raíces de mi pasado.

Hoy que he pasado a ser,

generación de primera fila,

noto que mi árbol ha crecido

para perderse un poco mas

en el bosque del anonimato

 

 

sandex

 

                          28/08/2004

SIENTO QUE SOY MAR

SIENTO QUE SOY MAR

 

 

Siento que soy mar,

de profundos abismos negros,

que creyéndose vacío,

no puede ver que está lleno.

Siento que soy mar,

de corrientes que arrastran restos,

de quimeras y vanos bulos,

sin que pueda detenerlos.

Siento que soy mar,

de naufragio de hermosos deseos,

que se encrespa y parte rocas,

y acaba en la arena muriendo.

Siento que soy mar,

De abismos y de corrientes,

De naufragios y que muero.

 

sandex

 

                                                      29/12/2002

Despertar.

Despertar.

DESPERTAR.

 

 

-¿Cómo te llamas? ¿Laura?- Bien; tienes que ponerte una prenda íntima para desfilar y comprobar si tienes cualidades.

Laura estaba nerviosa y no conseguía ajustar aquella maldita prenda, le parecía que su cuerpo le había traicionado hinchándose en el último momento. No se percató del descosido, provocado, en su desesperación por intentar embutirse a la fuerza.

Salió a la pasarela muy digna, pero transpiraba de tal modo, que sentía como las gotas estropeaban aquella magia.

Terminada la prueba,  el hombre pequeño, enjuto, con aire femenino y andar cansino, se dirigió muy solemne a Laura hablándole en tono paternal.

-Querida, tu primer error ha sido el sudor, ese horrible sudor antiestético brotando en tu cara, como perlas falsas y haciéndote parecer un payaso mal maquillado: segundo; vestida, sentí una pequeña corazonada de que quizá estarías a la altura, pero mi sorpresa fue mayúscula al descubrir ese “medio-desnudo” tan espantoso.

Nunca antes se había sentido tan humillada. Una huída rápida bailaba en su cerebro, pero parecía que el tiempo no llegaba, se había congelado. Sus piernas quedaron atrapadas en aquellas brillantes baldosas, pensando, en las ilusiones rotas, los sacrificios, el destino traidor… todas sus expectativas a la mierda. Quiso llorar; pero no lo hizo. Cambió el “chip,” pensando a la inversa, de, cómo había vivido su vida hasta ahora.

-A partir de ya, el desenfreno,  la buena comida y los amores malsanos, serán el único objetivo que ocupe mi mente.- Fuera quimeras y credos irracionales. Mi actitud por lograr un sueño casi me cuesta la vida. Sé que soy bella, aunque esa “babosa” me hiciera creer lo contrario, y más importante aun,  también lo soy por dentro.-

Estaba ultimando los preparativos de un viaje muy deseado que por fin, iba a realizar y,

mirándose al espejo sonrió.

 

 

Bordex.

CENA EXÓTICA

CENA EXÓTICA

 

 

¿Te imaginas como suena el silencio percibido a través de la música?

Música oriental, indú para ser más exactos.

¿Incienso?, si por supuesto.

¿El entorno?, absolutamente idílico

¿La cena?, unos lomos de salmón salpimentados al horno con una copita de cava servidos sobre una juliana de verduras pochadas y con un toque de cayena.

¿La compañía?, desde luego importantísima

Su nombre lo dice todo, no puede ser más explícito

La soledad

 

sandex

LO MAS CORTO QUE PUDE

Aquella prenda íntima…, realmente llegaba a causarme desesperación después de que en su huida, tras el fragor de aquel último encuentro, mis expectativas  sobre como podría acercarme a ella se diluían en el tiempo; no llegaba el momento de verla de nuevo para expresarle  que me sentía por dentro como alguien para quien todo aquello pudiera haberle resultado una sorpresa.

Estaba claro que el destino me había jugado una mala pasada; más de nuevo tuve una corazonada, fue algo como un sueño en el que las ilusiones, amores, quimeras e ideales, rompían la rutina que nunca debió existir y que ella quiso a toda costa mantener como su credo sagrado. Yo ahora lo veía todo como más lúdico y no me imaginaba a mi mismo ultimando detalles o marcándome objetivos, mi actual actitud se parecía mas a un remolino, a una manera de vivir la vida con total desenfreno; pienso que había aprendido a desamar.

 

sandex

!Que brutos son!

Relato insensible con palabras ó ¡que brutos son! : 

Llegaba del aeropuerto, en la calle junto al portal de mi edifico encontré una prenda intima de mujer, me extraño mucho era un barrio muy decente y tranquilo, solo había pasado fuera tres semanas, no podía haber cambiado en tan poco tiempo, eso pensaba yo cuando de pronto sentí una ansiedad muy grande, un sentimiento extraño de desesperación se apoderó de mi, era un deja vu muy fuerte, porque pensaba y estaba convencido internamente que eso ya lo había vivido en el pasado, tome la prenda intima que resultó ser una braga de encaje negro y muy elegante, inmediatamente me imagine a la vecina del quinto piso con las bragas puestas y lanzándome besitos sensualmente. En plena ensoñación me tropezó un hombre mal encarado y más feo que pegarle a la madre,  pasó casi sobre mi en su huida, cruzó la calle a toda carrera y el fragor de las bocinas de los coches rompió el encanto y yo le insultaba mientras trataba de mantenerme en pie.

Con las bragas en la mano mis expectativas crecían con el tiempo, no llegaba a creer la suerte que tendría. Por dentro mi ansiedad aumentaban minuto a minuto mientras esperaba el ascensor y ¡Oh sorpresa! al abrirse la puerta la chica del quinto estaba parada frente a mi, despeinada con la blusa rota y con cara de súplica. ¡Era el Destino!, tuve una corazonada, ¡esta era la oportunidad de mi vida!

La mire fijamente y con el tono de voz mas sensual que pude le dije: ¿son tuyas? Mientras le enseñaba las bragas.

Sin entender porque repentinamente mi chica soñada del quinto me dio una bofetada, me llamó insensible, grosero y maleducado y salió del ascensor como dando un portazo si fuera posible y diciendo imprecaciones horribles sobre los hideputas, que todos los hombres eran iguales y….

Mis errores del pasado no me habían servido de nada. Me seguía haciendo ilusiones, seguía soñando con amores con flechazo. Era la historia de mi vida, solo quimeras y amores ideales o idealizados. Llegué a mi piso cabizbajo y sobándome la mejilla, me había dado muy fuerte. Era la rutina establecida en mi intentos amorosos: Conocía a una chica, me hacia ilusiones, tenia corazonadas, abría la boca y casi siempre terminaba con una bofetada. Por eso los sentimientos de deja vu constante y permanente. Nunca quiso ninguna de ellas compartir mis sueños eróticos. Ni conocer mis credos o creencias sobre el amor, ni mis pocos pensamientos lúdicos.

Pero la vida debe continuar, me dije. Mis objetivos seguían en pie, todo era un problema de actitud, para mi solo quedaba el desenfreno sexual inmediato…      en solitario pero con las bragas de encaje negro.

Bulldox                                                                                              Miércoles 21 de octubre.

Lista de Carmela + Mercedes: [prenda íntima, desesperación, huída, fragor, expectativas, tiempo, no llegaba, por dentro, sorpresa, destino, corazonada, errores,  ilusiones, amores, quimeras, ideales, rutina, nunca, quiso, credos, lúdico, ultimando, objetivos, actitud, desenfreno], me  salte el ultimando…

 

NO SABÍA NADA

 

 

 

            NO SABÍA NADA

 

 

No sabía nada

Ni del amor,

Ni de la muerte

Ni de la vida.

Mis ojos infantiles

Contemplaban

El milagro de la luz

El milagro de la noche

Sentía en mis manos

El suave tacto

De la ternura

El tiempo pasó

La pérdida hizo

Crueles los milagros.

La vida se llevó la luz

La ternura  fue

Robada por la muerte

El amor llenó la noche

De melancólicos fantasmas.

 

                   MEX  

Del 53... Van Gogh, Aznar, yo...

“Control de policía”; tengo que parar. Esperando oír la típica frase “puede usted seguir” me quedo algo sorprendida cuando el agente me pide que baje la ventanilla y me quite las gafas de sol. Me mira, luego se disculpa alegando que están buscando a una fugitiva muy peligrosa y que, por un momento… Lo entiendo, y me parece bien, soy una persona muy respetuosa de las normas y de los que las hacen cumplir, aunque no sé muy bien si esta docilidad mía no es más que un miedo visceral al enfrentamiento. Así es que arranco de nuevo con la sensación del deber cumplido, y me alegro de que no me hayan pedido que me apartara el flequillo de la cara para verme mejor…. debí de nacer con el dichoso flequillo y sin él no soy nadie; es como una cortina de esas que se ponen en verano en las puertas de la casa  para que no entren moscas ni miradas indiscretas; en él reside mi fuerza. Echo una ultima mirada en el retrovisor; los dos agentes se van haciendo cada vez más pequeños, pero me doy cuenta de que se están riendo… seguro que de la matricula de mi coche… ¡mira que tocarme la DKK!… en cuanto pueda, me cambio de coche. Siempre tuve sentido del humor, pero últimamente me he vuelto algo más susceptible. ¿Cosa de la edad?

Llegando a casa recuerdo lo del control de identidad; me coloco frente al espejo y empiezo a estudiar con más atención esta cara que, por lo que acabo de ver, bien podría traerme un día serios disgustos. Tengo la frente ancha, adornada por un pentagrama de arrugas móviles, pintado (luego borrado) por unos repetidos y exagerados brochazos gestuales. Luego llegan las cejas, rebeldes pero domadas a base de pinzas; como dos acentos graves, acentúan mi gesto, que sea de desconcierto, de alegría o tristeza,  además de proteger unos ojos marrones, ya de por sí muy protegidos en bolsas de acompañamiento, verdaderas almohadas mullidas. En cuanto a mis párpados, muchos expertos en la materia me aseguran que son  parpados “a la vizcaína”… pero yo creo que los herede de mi padre (que nunca fue de Vizcaya) así como mi nariz aguileña de cierta envergadura. Cuando me quieren animar en el tema nasal suelen hacerlo así:

 --Vaya tontería lo de tu complejo de nariz grande, mira a tu alrededor… las hay mucho más feas que la tuya. Sí, este es el tipo de comentarios que más ayudan a no recuperar jamás la confianza en uno mismo.

Pero, lo que de verdad me consuela  es lo siguiente: observé que las narices de las folklóricas, y gente del gremio o similar, suelen ser  respingonas, pequeñas, y que las de los premios Nobel y demás súper homo sapiens son, al contrario, de tamaño considerable; conclusión: el coeficiente intelectual de las personas es directamente proporcional al tamaño de sus apéndices nasales.

Y a todo esto hemos llegado a una boca de labios finos y a una mandíbula firme, como cortada al cuadrado. Sí, reconozco que el conjunto podría darme cierto aire de peligrosidad, pero entonces nace la sonrisa y la cosa cambia… a no ser que, desde el fondo de mis pupilas se pueda adivinar que lo que esconde este metro sesenta y cuatro, bien podría ser una mezcla explosiva de firme dulzura, de confiada suspicacia y de engañosa franqueza.

Nota. Si me preguntan un día sobre la parte de mi cuerpo que más me gusta, contestaré:

--Mis pies. 

A parte del hecho que son los únicos que nunca me han dado problemas, creo que están bien proporcionados, y que dan paso a  unos tobillos finos y sugerentes. Está visto que tendría que haber nacido en un país musulmán: cara tapada y tobillos al aire.

                                                  Elegantex

 

 

 

HABITACIÓN 307

Habitación 307

Se despertó sobresaltada y quiso incorporarse en la cama, con la misma ansia con la que  el buceador en apnea rompe el agua para emborracharse de aire;  pero su dolor de cabeza era tal, que se dejó caer de nuevo en la almohada. Aun tenía los ojos cerrados pero por el olor, por la luz tamizada que le llegaba a través de sus parpados, por los ruidos (en su mayoría de portazos y de arrastre ) supuso que estaba en un hospital.

--¿Por qué estoy aquí ? ¿qué me ha pasado?  

--Tranquila, todo está bien,  le respondió alguien,  a la vez que sintió cómo una mano amiga apretaba la suya.

--Soy su terapeuta, y si no le importa vamos a seguir con lo de ayer.

No recordaba ni que hubiera habido un ayer, y al no conseguir ponerle cara a la voz masculina( agradable pero con una pizca de impaciencia) que se dirigía a ella, entreabrió los ojos en su dirección.

--Se acuerda ¿no?...  le voy diciendo una palabra y usted me dice lo que le sugiere; hágame caso,  sólo asi se podrá poner bien.

Estaba demasiado cansada para oponerse al hombre que tenía ante ella. De baja estatura, su bata blanca le llegaba hasta los pies y su pelo blanco a lo Einsten le daba un aspecto de genio. 

 --Prenda intima, dijo él.

--Caro, murmuró ella dócilmente.

--Desesperación.

--Ahora.

--Huída.

--Inútil.

--Fragor.

-- Mar.

--Expectativas.

La joven se quedo callada; todo aquello le parecía una solemne tontería pero el hombre de la bata blanca insistió:

--¡Expectativas!

La chica se puso a llorar.

--Déme tiempo por favor… no me atosigue con más jueguecitos y dígame ¿qué estoy haciendo aquí? No llegaba a entender lo que ocurría, y sintió una ola de miedo que la helaba por dentro.

El hombre la miró con sorpresa como si sus lágrimas hubieran dado peso específico a su persona, y la descubriera ahora. Entonces aquel loquero empezó  a hablar con vehemencia del destino que nos suele jugar malas pasadas, y aunque su discurso tuviera cierta coherencia,  la paciente tuvo una terrible corazonada: algo grave le había ocurrido y no sabían como decírselo; pero tal vez era mejor que no supiera nada,  estaba cansada y sólo quería dormir. 

El terapeuta seguía hablando y hablando.

--Pronto volverá a ser la de antes, ahora bien, no se haga ilusiones, no lo conseguirá si no se muestra receptiva… confíe en mí.

--Vale, contestó en un suspiro.

--Sigamos pues, dijo el hombre ahora eufórico.

-Amores.

--Verano.

--Quimeras.

--Fantasía.

--Ideales.

--Posible.

--Rutina

 Volvió a cerrar los ojos. Nunca se había sentido tan desamparada. No quiso contestar y se prometió no decir una palabra  más a esa especie de payaso de bata XL; empezaba a sospechar que aquel hombre no era quien decía ser,  pero él dale que dale…

--Credos… ¿qué le viene a la mente si le digo credos? Y a lúdico ¿qué me contesta?…¿ y a ultimátum? ¿ y a objetar? la instigaba ahora; se había puesto de pie y cogiéndola por los hombros la sacudió con fuerza.

--¡Suélteme , me hace daño! gritó la chica asustada.

Menos mal que en  aquel preciso momento entraba otro hombre de bata blanca… un hombre joven, corpulento, de cara bondadosa.

--Pero Julián ¿se puede saber qué haces por aquí? … deja a esta señorita en paz

y, mirándola añadió:

--Discúlpale, es un paciente de la tercera planta y siempre consigue escaparse… le encanta hacer de psiquiatra.

El falso terapeuta se había quedado inmóvil y su mirada se había apagado. Se fue hacia la puerta arrastrando los pies… ahora parecía mucho más mayor.

Una semana después la joven salía del hospital; se sentía mejor, habían contestado a todas sus  preguntas y sabía  ahora que, fuera de ese hospital,  le esperaba un mundo nuevo… tendría que ser fuerte.

Tal vez por eso quiso retrasar su marcha y subió a la tercera planta , la de los enfermos psíquicos, para  ver a Julián, el paciente de la 307.

--Hemos tenido que sedarle, no creo que se de cuenta de su presencia.

Sin embargo insistió. Ahí estaba Julián, hecho un ovillo en la cama, su pelo alborotado de falso genio como una corona en la almohada. La chica acercó una silla y puso su mano sobre la del hombre, tal y como él lo había hecho con la suya propia una semana antes. Julián no abrió los ojos ni se movió, pero ella se fijó entonces en una hoja de papel encima de la mesita; ahí estaban todas las palabras que el viejo le había propuesto para su tan peculiar terapia.

-- Todas están tachadas, salvo las dos últimas por culpa,  o mejor dicho gracias a aquella oportuna entrada del celador de cara bondadosa, recordó la chica. Sí, la sesión había sido interrumpida pero ella estaba dispuesta a reanudarla. Para eso se acercó lo más que pudo a la cama de Julián para susurrarle al oído:

--Actitud.

Sintió entonces una señal de la mano de Julián en la suya.

--Muy bien Julián, sigamos pues...

--Desenfreno.

Volvió a sentir otro movimiento de la mano del falso psiquiatra debajo de la suya.

 --Prenda íntima.

Y así, sin prisa, hablaron un gran rato.

                                                                          Elegantex

 

 

 

PARAR EL PENSAMIENTO

PARAR EL PENSAMIENTO

 

No sabía nada, y me empeñaba en creer que el tiempo de los milagros crueles aún no había terminado, pero alguien me contó en cierta ocasión que un chico hiperactivo, le decía un día al médico…

Dr. ¿podría darme algo para parar el pensamiento?

 

Cuando te asaltan las dudas.

Cuando giran los deseos.

Cuando notas que te falta el aire.

Cuando persigues un deseo.

Cuando necesitas un amigo.

Cuando quieres sin saberlo.

Cuando te apetece que te arrastre el remolino.

Cuando te ves solo por adentro.

Cuando amanece y la noche puede al día.

Cuando el alma llora en silencio.

Cuando…cuando…cuando…cuando…

Cuando  tantos cuandos sientes…

 

¡Que maravilloso sería poder parar el pensamiento!

 

 

sandex