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Taller Literario de Salinas

El Bosque.

Aquel bosque había sido intensamente verde,

extraordinariamente oscuro,

inmensamente plácido,

húmedo,

profundo,

estremecedor,

relajante,

adolescente,

fragante,

fresco…

…pensaba la hormiga cuando, de repente, llegó al borde de la jardinera.

Alfonso

El bosque.

El bosque.

EL bosque

 

 Nací en el bosque, en el pasé mi corta vida. Vida tranquila, feliz y juguetona.

En el, encontraba todo aquello que necesitaba. Comida, agua pura, refugio, cariño y algo muy importante; libertad.

Una mañana soleada, me encontraba disfrutando de los olores, de los sabores, del colorido diverso en todo su esplendor, cuando algo extraño merodeaba cerca de mí. Me acerqué lentamente; algo se movía entre las ramas; no pude esquivar la sensación fría de una bala atravesando mí cuerpo.

Ahora, mí cabeza  junto con las de otros compañeros, sirve de trofeo presidiendo un gran salón, para deleite y satisfacción de un ser llamado  “humano” y sus amigos.

 

 

 

Carmela.

El bosque

En el bosque, levanto las piedras. Para esconderme. Para ser encontrada. Tropiezo. Mojada encuentro un río. No tengo sed, por ahora. Me llevará a la montaña, cuando quiera ir.

La bailarina ya está aquí. Entre los árboles. Precisa. Ligera. Se mueve entre las piedras. De las verdes a las grises. Me cuenta un secreto. Al oído. Mis zapatillas ahora son rosas. Me despido. Se va. Entre las piedras. De las grises a las verdes.

En lo alto, el castillo. Como el que soñé. Como el que vi al final del camino. Amarillo. Siempre. Con el gato. Con el pelo largo. Dando saltos alcanzo una nube. Llueve. Me lleva a él.

 - ¡Mamá, ya estoy en casa!

AMANECE

AMANECE

 

Noche larga

noche oscura como ninguna

               languidece el alma

reabriendo las heridas

esperando la calma

 

amanece el día

se despierta ya

y en la tenue luz

aún sombría

amanece el día

amanece el día

 

los fantasmas de la muerte

las cadenas oxidadas

de tantas lágrimas    derramadas

pertenecen a la noche

a la sombría    que desaparece

cuando al fin amanece

amanece el día

           amanece.

                       MARÍA

AMANECE

AMANECE

 

Noche larga

noche oscura como ninguna

               languidece el alma

reabriendo las heridas

esperando la calma

 

amanece el día

se despierta ya

y en la tenue luz

aún sombría

amanece el día

amanece el día

 

los fantasmas de la muerte

las cadenas oxidadas

de tantas lágrimas    derramadas

pertenecen a la noche

a la sombría    que desaparece

cuando al fin amanece

amanece el día

           amanece.

                       MARÍA

AMANECE

AMANECE

 

 

Amanece

y en tus ojos

una mirada

En tu boca

una sonrisa

y en tu pecho

un suspiro

Amanece

y en las palmas

de tus manos

una caricia

 En el nido

de tu ombligo

un beso

 y en la plenitud

de tus caderas

un estremecimiento

Amanece

y en la curva

de tus muslos

un roce

En el hueco

de tus rodillas

un latido

y en los dedos

de tus pies

un hormigueo

Amanece

y yo

me pierdo

en ti

 

 

Mercedes

Amanece

AMANECE

 

 

Amanece. El silencio es azul.

La noche se disuelve

En retazos de luz

 

Amanece. Las estrellas se han ido

Los destellos del alba

Te acarician dormido

 

Amanece. Es hora de la calma.

La paz lo impregna todo

El aire, el sol, la piedra,

Las heridas del alma.

 

Amanece. Y se rompe el silencio

Un rumor de campanas

Interrumpe tu sueño.

                           MEG

Amanece

Amanece

Amanece

Siento un frio infinito

No puedo abrir los ojos

Mi corazón se desboca

En la boca un acido sabor

Mis entrañas vacías

Imploro perdón

 

Se acerca la hora

La muerte me intimida

Llega, se acerca,

Me persigue

Aspiro el aire húmedo

El tiempo se detiene

 

El corazón palpita

Estoy viva

La vida se desborda

Recorre mi cuerpo indolente

Despierto

Amanece

 

 

Malala,

 mayo 2009

La mirada

La mirada

 

No entiendo porque me está mirando.

No creo conocerla, Me extraña su forma de mirar, ¿mirará a todos así? O es solo mi percepción equivocada. Es una mirada fija, inmóvil, acusadora, amenazante en cierta forma y todo su cuerpo está en tensión. Toda ella es extraña pero cuadra con el ambiente, todo el lugar es extravagante, se siente algo especial. A media luz, lleno de humo de cigarro, un olor fuerte a madera e incienso. Se percibe también olor de cera, parafina, olor de velas encendidas como en una iglesia, aunque no se ven por ninguna parte. Hay rincones oscuros y otros en penumbra.

Ella lo expresa con su mirada, pero todos están rodeados de una aurora, un aura, hostil es quizás la palabra. O más bien se podría definir como extraño y chocante.

Ya desde ayer cuando me invitaron a venir he estado sintiendo desazón, congoja tanto por quien me invitó, como por la forma de hacerlo. En el momento pensé que eran prejuicios debido al malestar de la gripe, pero los sentimientos extraños me han seguido desde ayer, anoche tuve pesadillas insólitas. Escalofríos y sudores acompañados de una angustia como de perdido en la oscuridad y me costó mucho esfuerzo salir de ella y despertarme. Y por supuesto no pude conciliar el sueño de nuevo.

Y ahora estoy aquí de pie en la entrada del local, sin atreverme a entrar,  inmóvil y extasiado solo sintiendo el peso de la mirada de una gitana de pelo oscuro, algo me dice que me vaya corriendo de este lugar, pero la curiosidad y esa mirada me atrae a la vez que me asusta.  Pasan los minutos y no me decido, y ella continua mirándome, como distraída, pero no, no está distraída está en tensión, concentrada observándome como una serpiente que trata de hipnotizar a un pajarillo. Le sonrío, le guiño un ojo, no se inmuta, me siento idiota. No sé qué hacer, ¿me voy o me quedo?

Entraré y daré una vuelta por el local para estudiar el ambiente y ver si encuentro algún conocido o si veo algún amigo.

Al dar un paso dentro del local, todas las cabezas se volvieron hacia mi, se me erizaron todos los pelos del cuerpo, sentí un escalofrío corriendo por el espinazo, todos tienen ese algo extraño en la mirada, todos me miran atentos, sin moverse, se hizo el silencio en el local. ¿serán vampiros?, ¡me largo, dije!…..y salí corriendo del local oyendo a mi espalda las carcajadas de esos ojos hostiles.

 

No volveré jamás.

 

 

Michael, 13 de mayo 2009.

 

Amanece

 Amanece

 

Negrura  inmensa

Ni luna ni estrellas

Ruidos de insectos

Silencios oscuros

 

Pero algo está pasando

La oscuridad se va disipando

Los insectos callan

Los silencios aumentan

 

La negrura se matiza

Los primeros albores se presentan

Los tonos de grises se solapan

Todo se ve triste

 

Los colores no existen

La vida es oscura

La desilusión campea

Las sombras aparecen

 

La claridad se asoma

Se aprecian los contornos

Los pájaros despiertan

La bruma se levanta

 

La claridad nace al este

El Naranja aparece a lo lejos

Grises, azules, rojos, blancos

El horizonte se llena de colores

 

Se muestran los arboles

Surgen ruidos de vida y fauna

La hierba retiene la neblina

Las hojas se cubren de rocío

 

La tristeza también se aleja

Un nuevo día se vislumbra

Regresa la esperanza

Amanece

 

 

Michael,  13 de mayo 2009

La promesa

Tu promesa llegó

Sin apenas palabras

En el brillo tranquilo

De tu mirada

Como la lluvia fresca

En una tarde cálida

Con dulces hojas nuevas

Que brotan en la rama

Con los prados cubiertos

De margaritas blancas

 

 

Tu promesa se fue

Con los primeros fríos

Con las hojas doradas

Con árboles desnudos

Y las duras escarchas

Y los helados vientos

De la sierra lejana

 

Tu promesa…

La primavera vuelve

Es la vida que pasa.

 

MEG

Las promesas hay que cumplirlas

“Maldito el día que se me ocurrió semejante idea y encima voy y lo digo en voz alta. Todo por culpa de aquel catarro tan chungo con aquella tosedera que me ahogaba. Y ella venga a reñirme. Fue todo en un momento de debilidad y la verdad es que después de un año no pensé que se acordaría. Pero ahí la tengo, recordándomelo, con sus doce años y con esa cara de ángel que pone en los momentos que a ella le parecen trascendentes. Y lo peor es que va y me lo dice justo el día que voy a cumplir los cuarenta cinco años. Yo pensé que se le había olvidado porque en todo este tiempo ni la más mínima mención. Hasta la hora exacta que nací recordaba y así me lo soltó. ¡Hoy a las seis de la tarde cumplirás tu promesa! ¿O no mamá? ¡Porque hoy cumples cuarenta y cinco años! Quizá como desde que cumpliste los cuarenta ya no quieres celebrar tu cumpleaños igual se te había olvidado .Así, ¡que como me voy a negar con esa determinación que pone!, tan segura de que voy a cumplir la promesa que le hice. Porque luego a ver como le digo yo que hay que ser consecuente y legal con lo que pensamos y sobre todo con lo que decimos. ¡Vamos!, ¡que los principios son los principios! y si yo no le doy ejemplo pensará que el mundo está construido sobre mentiras y que todo es una mierda… Aunque más tarde ella sola llegue a esa conclusión que no sea por mi culpa, así que guapa,  disfruta de este placer maldito que te queda poco.  Una hora, me queda una hora, ¿cuántos cigarrillos me fumo yo normalmente en una hora? Pero claro, esta no es una situación normal. Es mi última hora como fumadora antes de pasar a la lista de las cuarentonas ex fumadoras. En fin esta actitud tan negativa no es la adecuada, pensemos en la parte positiva. A ver…, cutis menos reseco, piel más luminosa, dedos menos amarillos, dentadura más blanca, subir las escaleras sin ahogarme, la pasta que me voy a ahorrar… ¡Aay! (Suspirando)  ¡Pero que rico me sabe este cigarro! ¿Y qué voy a hacer yo sin un cigarrillo cuando me ponga nerviosa? ¿Dónde meto las manos? Nada, que tendré que volver a comerme las uñas. ¿Y después del café? ¿Qué hago? ¿Me como un caramelo? Tendré que comprarme una boquilla de menta. Y cuando me vaya a tomar los vinitos de los viernes, con toda esa gente fumando ¿Cómo me voy a arreglar? Pues no se va y punto. Hasta que me pase el mono. Y ¿la tertulia de los jueves en casa de Olga con las colegas? Se reirán, por supuesto.  Ya estoy oyendo los comentarios… Otra más que claudicó, ahora dejarás de venir a casa de Olga porque te molestará el humo y no querrás tragarte el de los demás… Ten claro  que no te vamos a consentir que nos des esa tabarra de la vida sana y saludable… Siempre se empieza así, primero se deja de fumar, luego para beber sólo agua y al final dirás que nada de polvetes, que en estos tiempos se puede pillar de todo… ¡Tía que aburrida te vas a volver…!  ¡Pues las mando al cuerno y ya está!, que nunca acaban de madurar, y además por encima de las colegas está mi hija por supuesto. Pero ¡si ya estoy otra vez con los pensamientos negativos! Positiva, hay que ser positiva. Me apuntaré al gimnasio y al club de montaña de mi compañera de trabajo, esa que vacila tanto de que a los cincuenta años sube picos de tres miles como yo las escaleras hasta el primero. ¿Qué hora es? Me quedan tres minutos. Justo para otro cigarro. Ahora si que es ya el último. Aspiraré hondo para que me llegue hasta los intestinos. ¡Que gracia!, esto me recuerda a la Nochevieja con las campanadas de medianoche, pendiente de la memez esa del reloj, pero con la diferencia de que en vez de la Ana Obregón para desearme Feliz Año aparecerá mi hija para recordarme los buenos propósitos de mi año número cuarenta y cinco. ¡Qué perra vida esta! (Apagando el cigarrillo en el cenicero mientras en el reloj dan las seis)”

 

Mercedes

 

Sobre un mismo tema

La promesa

Con un cochecito en cada mano el niño corretea alrededor del grupo de turistas. Algunas frases del guía llaman su atención:

-- Observen a la derecha el friso de los capiteles con leones alados y arpías con cola de serpiente…

Pero después de un ligero intentó por acertar a ver lo que señala el guía, sigue con su juego; su Alfa Romeo corre a toda velocidad por las paredes de los muros de la iglesia hasta que, en una de las piedras, la marca trapezoidal de un cantero de hace más de 800 años obliga al bólido a parar en seco.

--Brum, brum… mira mamá aquí hay un dibujo… brum, brum… es un bache…brum, brum…y sigue con su carrera.

A la derecha de la iglesia se encuentra el monasterio con su claustro. El niño deja de correr y se asoma a este espacio lleno de silencio y misterio; oye unos cánticos, se deja guiar por las voces que acarician el silencio. Antes, ha guardado sus dos cochecitos en sus bolsillos, y ahora anda a pasitos mesurado hasta llegar a una sala inmensa, oscura y fría. Al fondo, un espacio cálido de maderas enceradas y luz tenue le invita a seguir… pero, una inmensa cristalera le corta el camino. Ahí, detrás del cristal, deciocho mujeres con largas ropas blancas y negras cantan cosas que el niño no entiende; con la nariz pegada al cristal las observa.

--¡Guillermo!... por fin te encuentro.

--Mamá ¿qué hacen? ¿por qué están detrás de un cristal?

La madre duda unos segundos:

--Son mujeres que han hecho una promesa…

--¿Como yo cuando te prometo que ya no voy a portarme mal?  interrumpe el hijo,

y sin esperar respuesta ya sale corriendo hacía la luz y el calor del atrio.

--Brum,brum…

Contra la cristalera, las marca de los dedos del niño, como señales de un imposible paso abierto.

 

La promesa

 

Leones alados,

arpías de cola de serpiente,

el niño se ríe,

el niño corre.

 

El claustro,

con su luz,

con su voz caricia de silencio,

le arropa.

El niño se duerme

El niño sueña.

 

En su sueño:

una inmensa cristalera,

dieciocho pingüinos en una banquisa a la deriva,

tres velas ondeantes

en un viento de promesa.

-¡Pasen y vean!

El niño mira.

 

En la piedra

el cincel del cantero.

En el cristal los dedos del niño.

Imposibles pasos abiertos.

El niño se va.                                     Dominique

LA PROMESA

LA PROMESA

 

Medina de Pomar

lejano castillo medieval

piedra sobre piedra

¡no existe otro igual!

 

calles empedradas

muros de lamentos

cuestas

            y a lo lejos

aquella promesa

 

ardiente plaza mayor

en aquel estival ambiente

música y jolgorio

origen de nuestro amor

 

un siglo a la vuelta

de azules cielos

de hielo y escarcha

      rozan tu puerta

 

yo te venero

y en el altar de mis sueños

relucen tus besos

aquellos que quiero

 

quejidos y lamentos

risas y bullicio

aquel escarmiento

     todo un suplicio

 

un siglo a la vuelta

muchos avatares

batallas de lanzas

colmados hollares

pecan en la sombra

aquellos animales

que inocentes yacen

a la sombra de los robledales

 

y tus andares

envueltos en brisa

henchidos de aire

vuelan más que pisan

rozando el castillo

piedra sobre piedra

pasando los siglos

muros de lamentos

      y cuestas arriba.

 

y tú luces con brillo propio

en nuestros altares

promesas perdidas

hermosos collares

de perlas dañinas

carentes de vida

carentes de andares

porque ya no hay huída

más que la muerte

     sencilla     

              tranquila.

 

                María

 

El Coyote

El Coyote

El Coyote.

 

Siempre se dijo que cuando  descubriera el  amor verdadero sería capaz de reconocerlo, sin ninguna duda.

 

Esperó hasta los 30. Sucedió en una fiesta en “El Coyote”.

 

Manuela era hermosa y se reía echando la cabeza hacia atrás, dejando que el cabello inundara sus hombros.

 

En medio de la música, solo se miraron , él se acercó y ambos comprendieron que deberían estar juntos. Y así fue durante dos años.

 

Compartieron piso, tabaco, sexo y comida.

 

Luego llegó un invierno, y el  invierno trajo el frío, el frió la distancia, la distancia la reflexión y la reflexión la sospecha.

 

¿Cenaremos con mis padre en Nochebuena?

 

- No lo sé, dijo ella, déjame pensarlo ¿Vale?

 

Cuando regresó a casa ella no estaba.

 

Decidió ir a buscarla donde todo había comenzado. Se dirigió a “El Coyote”.

 

Subió la calle.

 

Los vio sentados en la primera mesa, justo detrás del gran ventanal adornado con bolas de Navidad y spray de escarcha.

 

Ella, con un jersey de cuello alto, se miraba en sus ojos grises.

 

El  tomaba suavemente su  mano, con ese aplomo que da la buena estatura.

Se sonreían. Sobre la mesa dos regalos empaquetados con papel de colores.

 

Entonces se dio cuenta, lo reconoció al instante. Allí, frente a sus ojos se mostraba, espléndido, el amor verdadero.

 

Volvió paseando bajo los arcos envuelto en los suaves villancicos que adornaban la ciudad:

 

“Noche de paz, noche de amor...” Sonrió para sí y se subió el cuello del abrigo.

 

Le invadía un gran vacío cuando pulsó el timbre de su casa y su padre preguntó:

 

-         ¿Quién es?

-         Soy yo Papá, vuelvo a casa por Navidad.

 

 Sonrió.

 

                                                            Alfonso 6 de Mayo de 2009

Promesa.

PROMESAS ROTAS.

 

 

 

Prometiste,

que el sol

siempre estaría ahí,

mientras

mis ojos

pudieran

verte.

Prometiste,

que en el ocaso

de nuestras vidas,

serías

la luz

que iluminara

mi camino.

Prometiste,

prometiste…

Promesas

a la deriva.

Difícil será,

despojarme

de tu voz,

susurrando

amor

en mi oído.

Despojarme,

de tus manos

acariciando mis labios.

Despojarme,

de tu cuerpo

unido al mío.

Despojarme,

de los días,

de las noches,

que juntos

teníamos

el mismo destino.

 

 

Carmela.

 

 

fugaz

fugaz

Fugaz…

Intenso…

Así fue nuestro amor…

se alejó con la bruma,

y con la bruma volvió…

Pero aquel instante,

escondido quedó

en un lugar oscuro…

como tu pasión…

 

Las nubes se mecen

arrastradas por el viento.

Así te fuiste un día

sin palabras,

regresando en silencio…

Nada queda

el viento se lo llevó,

como a las nubes…

y jamás regresó.

Una naranja

Una naranja comienza siendo flor como el  resto de las frutas; pero no lo hace como una flor cualquiera, sino como flor de azahar...casi nada, y sino, pregunta en Sevilla. Una vez perdidos los pétalos se convierte en un botón verde que va engordando con el paso de las lluvias y del sol de primavera, para, en el otoño, ser ya el fruto esférico y luminoso que tienes ante ti.

 

Entre las naranjas hay castas, hay importantes naranjas “ de mesa” y modestas naranjas “de zumo” ambas un poco antagónicas, ya que si haces zumo con una naranja “de mesa”, obtendrás muy poco; y si te comes una naranja “de zumo” como si fuera “de mesa”, notarás que es más basta y pellejuda...pues eso, como de casta inferior. Cada una para lo suyo, la “de mesa” para el postre, la “de zumo”, para el desayuno.

 

Como ya te habrás dado cuenta la naranja es una fruta eminentemente jugosa, con una cáscara o piel que la cubre por completo. Si miras su exterior con mucho detenimiento te darás cuenta de que está formada por minúsculas esferitas rellenas de líquido, por eso si aprietas entre tus dedos una piel  quedarán aromatizados con perfume de naranja.

 

Las naranjas son bellísimas en muchos sentidos, pero el verdadero tesoro de ellas está en su interior ¿Cómo acceder a  él? Tienes varias maneras de hacerlo, si eres muy fino puedes usar cuchillo y tenedor, pero no te lo recomiendo, la naranja debe ser sostenida al menos un rato sobre la palma de la mano para así notar su peso y consistencia. Si me permites, te diré como lo hago yo:  comienzo siempre trazando un círculo con el cuchillo en su parte superior, para luego tirar con firmeza hacia arriba. De esta manera se consigue una especie de boina formada por la propia piel de la naranja junto a parte de su corazón. Después lo mejor  es seguir con los dedos: desliza el pulgar entre la piel y el interior del fruto y arrástralo luego alrededor. Conseguirás de esta manera, que la piel se desprenda en su totalidad, dejando a nuestra amiga completamente desnuda . Tendrás ahora que separar los gajos ¡con muchísimo cuidado! Es casi seguro que cuando realices esta operación algún gajo traidor se rompa, y su contenido salga en forma de surtidor para ir a parar, con total seguridad, a tu ojo...y eso escuece amigo, escuece mucho. Por ello te prevengo: debes “achinar” tus ojos todo lo que puedas al hacer esta maniobra para que el zumo traicionero no tenga mas que un resquicio para penetrar (ésta es la respuesta a porqué todo el mundo pone cara de chino cuando pela una naranja).

 

Otra manera de comer la naranja en partirla en “barquitos” (como dicen mis hijos), esta técnica, más brutal y salvaje que la anterior, consiste en aplicar con un cuchillo bien afilado una serie de cortes perpendiculares entre sí, hasta que nuestra amiga quede dividida en cuatro u ocho trozos simétricos. Luego puedes deslizar el cuchillo entre la piel y la carne y liberar la parte comestible del fruto. Que quieres que te diga...a mí esta forma de partir la naranja me parece un poco “naranjicidio” siempre con restos de  sangre de naranja encima del plato cómplice. Prefiero la peladura sutil y artesanal de “lo hecho a mano”, sin armas blancas de por medio.

 

Una vez pelada nuestra fruta  puedes separar un gajo de sus hermanos y metértelo en la boca. Si muerdes con firmeza notarás como el líquido que contiene inunda su interior. Mastícalo, saboréalo y después traga despacio, no te apures y disfruta del momento.

 

La naranja tiene primas como la mandarina y la clementina y hermanos, como el pomelo y el limón, pero eso, amigo, ya es otra historia...

 

La pesadilla

Todas las noches a lo largo de los últimos nueve meses le sucedía lo mismo. Se despertaba siempre temblando, empapado en un  sudor frío y pegajoso que mojaba las sábanas y ya no lo dejaba conciliar un sueño tranquilo. 

         La pesadilla, motivo de su insomnio, era recurrente. Y luego estaba aquella angustia que lo asfixiaba y dejaba su cuerpo como el de un muñeco desmadejado, como un pelele sin voluntad.

         Si cerraba los ojos veía en una nebulosa gris lo que le sucedía cada noche. Una masa informe sin color definido, como un enorme colchón de plumas que se enrollaba y lo atrapaba a él dentro. El colchón parecía inflarse y a medida que se hinchaba, él sentía la presión de aquella masa que lo aplastaba.

         Era viernes y comenzaba a oscurecer. Conducía lentamente porque llovía mucho y sentía la modorra de todas las tardes tras la noche insomne. La radio recomendaba extremar las precauciones en la zona donde él se encontraba, pues tras una semana lloviendo torrencialmente el río y las torrenteras corrían peligro de desbordamiento.

         De repente una masa informe y gris golpeó contra el costado lateral del vehículo y lo desplazó fuera de la carretera. Intentó recuperar el control del coche pero en cuestión de segundos sintió como una fuerza superior lo sacaba del asiento y lo zarandeaba como un muñeco. Intentó salir por una de las ventanillas pero sólo consiguió que aquella enorme masa de agua descontrolada lo succionara. Después,  mientras su boca se retorcía en un grito angustiado y silencioso sintió que lo aplastaba la presión de todo aquel volumen de líquido sobre su cuerpo.

Mercedes

Señales

Señales

Duele cada paso…

Se astillan

una a una

las páginas de mi vida.

 

El viento en la cara,

duro

como el camino.

 

El mar calmo

inmenso

al fondo.

 

Y si de repente

todo fuera un sueño…