25/11/2011– DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

«Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí». Augusto Monterroso.
Sr Monterroso ruego nos deje por unos días sólo, cambiar una de las siete palabras que más ríos de tinta han hecho correr en el mundo del microrrelato.
Así quedaría pues:
«Cuando despertó, la "bestia" todavía estaba allí.»
Sí, Señor Monterroso, para muchas mujeres, las bestias siguen estando aquí, entre nosotros.
Gracias por su apoyo en este Día Internacional contra la violencia hacia las mujeres, con la esperanza de que, pronto, todas puedan despertar.
Taller literario de Salinas
El aire caliente

Fue el aire caliente, se lo juro señor Juez. Si no fuera por el aire caliente no hubiera sucedido nada. Pero es que siempre es igual. Es algo que me sucede desde que era niño. Mi hermana, cuando me veía así, se escondía. ¿Sabe? Ya le afectaba a mi padre. Debe de ser algo genético porque a mí me sucedió igual. Y ya con Eva, cuando soplaba ese aire, se me despertaban los malos instintos, esos que no te puedes contener. Luego le pedía perdón y ella siempre me perdonaba. Ese día, cuando llegué, estaba allí sentada con el niño al pecho y cantándole esa nana tonta. “Duérmete niño, duérmete ya, que si no viene el coco y te comerá”. Y el aire caliente y la nana tonta y ella, allí encogida, mirando arrobada al niño, que desde que nació no tenía ojos más que para él. Y el aire caliente señor Juez, ese aire caliente que te nubla la cabeza. Luego estaba tendida en el suelo y había algo raro, porque tenía la cabeza girada a la derecha y sus ojos miraban hacia la izquierda, como si quisieran salir corriendo. Yo la llamaba pero ella que nada, que no me contestaba. Y el niño, señor Juez, ¿cómo está el niño?
Xeres S. Aguirre
Casada con la muerte

Yo te quiero
Yo te amo
Yo te adoro
Yo, yo y yo
Mi vida
Mi amor
Mi tesoro
Mía, mía y mía
En la salud y en la enfermedad
Ahora por siempre
Ahora me perteneces
Ahora ya
Aplacarás mi ira
Aplacarás mi rabia
Aplacarás mi frustración
Os declaro marido y mujer
A golpes
A tortas
A hostias
Con la mano
Con el puño
Con fuerza y gran violencia
Hasta que la muerte os separe
Y los separó.
Alejandro M. de Diego
Palabras

Rompe con tus silencios. Deja
Que vuelen en el aire las palabras
Palabras de angustia, de temor
De rabia.
Si sientes algún día tu cara golpeada
No calles nunca, por favor
No encadenes tu alma.
Piensa siempre, mujer, que no estás sola
Que muchos te acompañan.
Levanta tu frente y mira al cielo
Y busca tu camino y construye
Tu hogar en otra casa.
Y así, cuando ya no lo esperes
Una nueva mañana
Podrás volver a ver
Luces de libertad
En tu mirada.
Tere
Desilusión

Tu mirada desafiante
hace temblar mi alma.
Tengo miedo a tu odio.
Me envuelvo en la sombra.
A lo lejos oigo tus voces.
No por favor, no sigas.
El alcohol te degrada.
Una y otra vez,
me persiguen los fantasmas
de un ayer cercano.
El rencor y los celos
desquiciaron ese amor,
que algún día nos tuvimos.
Ilusiones troncadas
en un túnel sin salida.
¿Qué fuerza sombría se apoderó de ti?
¿Qué ponzoña envenenada te dieron,
para que me maltrates así?
Malala
Quien más te quiere

Del refrán: Quien bien te quiere te hará llorar.
¿Por qué te hará llorar quién más te quiere?
Si es amor de verdad, te puede hacer feliz,
serena, dichosa, en paz con todo el mundo,
complaciente y con ansias de amar y de vivir.
Porque, casi siempre hay dolor cuando se llora
y tras ese dolor, desengaño y temor,
y un resentimiento adormecido que conduce
a una temible y brutal provocación.
Pero tú sólo piensas que es tuya y tú decides,
sin siquiera dejarla hablar, defenderse o respirar,
maltratando su vida despiadadamente
porque dices que es tuya y sólo para ti.
¿Te crees realmente que puede ser amor?
No son amores insultos y palizas, degradación, cobardía,
despotismo y crueldad. Sabes muy bien que es el momento justo,
y la furia que sientes, más grande que el amor,
lo zanjarás con un diestro golpe de cuchillo o,
de un certero disparo en su joven o viejo corazón.
Insensato y cobarde ¿Pensaste que pudo haber amor?
Marita
Satán

Cuando Satán llame a tu puerta
no lo dejes entrar.
No escuches su voz que,
siempre será dulce,
será convincente…
pero nada es verdad.
Busca tu alma,
débil, vulnerable…
Te atrapará en su mundo,
sin dejarte escapar.
Sufrirás las penas
del sufrimiento,
esas que anulan la vida
por seguir el camino
errado.
Fácil es caer
en sus brazos acogedores,
de promesas inútiles.
Cuando Satán llame a tu puerta
no lo dejes pasar,
será el final de tu vida…
y de tu libertad.
Carmela
Ángeles

Quedaban unos minutos antes del recreo. La profesora decidió terminar la clase con una de las actividades que más gustaba a sus alumnos.
–¿A ver quién me dice una palabra empezando por "R"? Y, por favor, de uno en uno.
–Rueda –lanzó Arturo desde el fondo de la clase.
–Muy bien. Ahora, otra que empiece por "S".
–Sopa –contestó Laura.
–Perfecto, lo estáis haciendo muy bien. ¡Sigamos! Por la "M".
–Mamá –dijo Jorge con una sonrisa de ojera a oreja.
–Estupendo Jorge. Y ahora una palabra que empiece por "P".
–Papá.
–Sí, muy bien Arturo, pero tienes que dejar que contesten los que no lo han hecho aún. Vamos a ver... Ángeles. ¡Ángeles! ¿Me oyes? Estamos buscando palabras que empiecen por una letra determinada; por ejemplo, con la "M", Jorge dijo "mamá", con la "P", Arturo propuso la palabra "papá", ahora dime, a ti, ¿qué palabra se te ocurre...?
Pega –murmuró Ángeles.
Perdona – no te he oído, ¿puedes hablar un poco más alto? ¿Qué palabra me decías que se puede escribir con la "P" de "papá"? –le preguntó la profesora.
– Pega –repitió la niña con la mirada clavada en el pupitre.
Dominique
Miedo encerrado

Oculto bajo la almohada
Noche tras noche
Y hasta la madrugada recién formada
Quieto callado
Pálido y desvergonzado
Inquietante y duro
Entremetido en la alcoba
de suspiros oyente
La sábana aun mojada
De unas lágrimas escabullidas
sin permiso derramadas
de desesperación presas
Sumisas
Contando segundos
Borreguillos y luceros
En aquel mundo oscuro
De un tamaño inseguro
Trascurren pesadas las horas
De minutos cargadas
Mientras los ojos agotados
Enrojecen de hastío
En la noche cerrada.
María





